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Trauma psicológico. ¿Qué es?

Actualmente, la gente ha oído hablar de muchos conceptos del campo de la psicología y a menudo los utiliza con y sin una buena razón. La noción de “trauma psicológico” es uno de esos conceptos.

“Tuvimos una pelea y ahora tengo un trauma”, “Mi jefe me gritó y me traumatizó”, “Me siento muy triste por las noches; probablemente, tengo algún tipo de trauma de la infancia”.

Los casos mencionados pueden llamarse como se quiera: estrés, conflicto, apatía, pero es muy poco probable que sean traumas. Veamos qué es realmente un trauma psicológico.

El trauma psicológico es un tipo de experiencia en la vida de una persona que supera su capacidad para procesarla por sí misma. Por lo general, lo ocurrido va más allá de las experiencias humanas ordinarias y va acompañado de sentimientos de miedo, ansiedad e impotencia. La persona puede sentirse impotente para controlar la situación.

El trauma psicológico no es de “talla única”, es decir, la experiencia de la misma situación por parte de diferentes personas será diferente: algunas están traumatizadas y otras no. Esto se debe a que depende en gran medida de las características psicológicas de la persona y de su actitud ante lo que ocurre.

Dereck y Ron fueron atacados por un grupo de jóvenes borrachos cuando volvían tarde del trabajo. No sufrieron heridas graves, afortunadamente: Dereck tenía un ojo morado y Ron la nariz golpeada. Un transeúnte llamó a la Policía y los jóvenes huyeron. Han pasado 6 meses desde aquel incidente. Pero Dereck dejó de salir por la noche. No puede dormir bien – tiene recuerdos y pesadillas. Ve como un grupo de jóvenes con bates de béisbol le persiguen, se tropieza y cae, y ellos le inmovilizan en el suelo y empiezan a abusar de él. Pero Ron ha olvidado por completo este incidente. Tenía la nariz golpeada – ¿y qué? Son cosas que pasan. Al final, todos están a salvo.

La situación es la misma, pero las consecuencias son diferentes. Dereck tiene un trastorno de estrés postraumático, mientras que Ron no.

No todo acontecimiento doloroso se convierte en un trauma. Esto ocurre sólo cuando este acontecimiento se experimenta subjetivamente como insoportable, imposible, hay un sentimiento de impotencia (“no puedo hacer nada”), y la persona no es capaz de procesar su dolor.

En un abrir y cerrar de ojos, se destruyen las ilusiones básicas: la ilusión de la inmortalidad, la justicia del mundo, la omnipotencia… El mundo deja de ser seguro y comprensible. La persona traumatizada deja de entender cómo, después de este incidente, se puede vivir en este mundo extraño y cruel. Su vida se divide en “antes” y “después” del suceso.

Los traumas psicológicos pueden clasificarse según los tipos de conflictos emocionales no resueltos.

○ Trauma existencial – puede ocurrir si una persona se encuentra en una situación de violencia o un accidente, experimenta una amenaza para la vida y/o la salud (tanto para sí misma como para un ser querido).

○ El trauma de la pérdida – puede ocurrir cuando una persona experimenta la pérdida de un ser querido o de una condición de vida importante (pérdida de la libertad como resultado de un encarcelamiento, de la capacidad de caminar/ver/oír, etc. como resultado de una discapacidad, etc.)

○ Trauma de relación – ocurre si se rompen las conexiones emocionales: rechazo o traición. Este trauma puede ocurrir a cualquier edad. Muchos lo arrastran a lo largo de su vida desde familias disfuncionales, en las que, de niños, no fueron queridos, fueron rechazados o sufrieron abusos.

○ Traumatismos en las relaciones sistémicas. Aquí se trata de acciones que rompen gravemente las normas éticas y morales: palizas, asesinatos o incesto.

No vamos a entrar en una clasificación detallada de los traumas psicológicos, pero basta con decir que hay muchos tipos diferentes de traumas.

Lo que es importante saber es que los traumas psicológicos se pueden tratar. No rápidamente. No de inmediato. Pero es tratable. No es necesario cargar con él toda la vida. Si ha habido sucesos en tu vida que no has podido afrontar del todo, y siguen afectando a tu vida, debes contactar con un especialista.

No es lo mismo un trauma que el estrés, el agotamiento o el mal humor. Es difícil recuperarse de él por uno mismo. Lo más importante es buscar ayuda.

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