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5 reglas para una buena crianza

Por suerte muchas personas han comenzado a pensar en lo que significa ser un buen padre. Hace veinte-treinta años atrás muchas personas creían que para ganarse este título bastaba con vestir y alimentar a sus hijos, y cada tanto fijarse cómo les iba en el colegio. Hoy en día hay excesos en la dirección opuesta: madres y padres compiten por ver quién anotará a sus hijos en más actividades extracurriculares, qué hijo comenzará a leer, a contar y a hablar francés antes. Hoy en día se necesita un dieta libre de #gluten, y únicamente se pueden comer alimentos saludables, se debe proteger a los niños de Internet, y Dios sabe qué otras cosas más, o no recibirás el título del mejor padre.  

¿Pero tu hijo necesita esto?

Los padres realmente buenos se reconocen fácilmente por otras cualidades. Aquí van algunas reglas para una buena crianza:

  • 1. Respeta a tu hijo: sus opiniones, deseos y sentimientos. 

Sí, este es probablemente el primer punto. Puede sorprenderte, pero amar a tu hijo es mucho más simple que respetarlo. Amar es fácil – siempre puedes justificarte diciendo que el amor puede ser diferente: “Yo amo como puedo, y en general mamá/papá saben qué es lo mejor”. Pero el respeto es complejo. Es difícil porque puedes amar a un perro, a un gato o a un árbol. ¡Pero para respetar es necesario reconocer al niño (¡de cualquier edad!) como una persona! Los niños son personas pequeñas. Son iguales que los adultos, pero pequeños. Tienen los mismos derechos. Tienen sus propios gustos y sueños que pueden ser diferentes, o incluso conflictuarse, con los tuyos. 

En una parada de autobús un padre está hablando con su hijo de 9 años. “Y tú  – tú no eres nadie, ¿lo entiendes? ¡Nadie! ¡Cuando comiences a ganar tu propio dinero serás alguien! Ahora – eres solo un vacío. ¡Vacío! ¿Entiendes?” Y lo entendió – se notaba en sus ojos. 

  • 2. Estar listo para entender qué siente tu hijo.

La empatía es una cualidad importante. Incluso si los padres piensan que a este punto el niño debería sentir algo diferente, tienen que intentar aceptar los sentimientos que el niño realmente siente. Dichos padres pueden ponerse en los zapatos de los niños y comprender sus emociones más profundas. Y esto crea una mecanismo de seguridad muy bueno para prevenir arrebatos emocionales hacia sus hijos durante los momentos más difíciles. 

La pequeña Mariah zapatea sus pies y se lamenta. Era su primera vez en el patio de juegos de Ikea, y estaba maravillada por lo increíble y divertido que era. Y ahora esto termina. Mariah aún no tiene la experiencia de dejar ir algo placentero, y por eso llora amargamente. Su madre lo comprende y le dice simpáticamente: “Sí, es muy triste que tengamos que irnos cuando la estabas pasando tan bien, ¿no? ¿Qué fue lo que más te gustó? ¿Las pelotas? La próxima vez que vengamos aquí te sumergirás en ellas, ¿no es cierto?” Las lágrimas de Mariah se secaron y mostró cómo se sumergiría como un delfín en la piscina con pelotas. Y aquí hay otra madre arrastrando a su hijo y gritándole que es un imbécil ruidoso, mientras le da palmadas… 

  • 3. Presta atención y muestra interés a la vida emocional del niño.

Quiere decir que a los padres les importa qué sucede allí – en el mundo interno del niño. Amigos: suceden muchas cosas allí. Cosas que nosotros, los adultos, consideramos insignificantes pero tienen una importancia completamente distinta desde el punto de vista del niño.

¿Te parece que el hecho de que Peter le haya quitado un coche de juguete a Ali es algo menor? ¿Cómo te sentirías si tu colega Shawn te quitara el coche y empezara a conducirlo hasta aburrirse? ¿Tu hija está llorando porque otras chicas no la incluyeron en su juego? Para ella esto es un gran dolor de corazón. ¡Empatiza con ella, no le digas que no es gran cosa!

Si tu hijo te dice algo – es importante. Si no te dice nada, pero tú puedes ver que está angustiado – hazle saber que estarás allí para escucharlo si lo necesita.

  • 4. Respeta los límites del niño.

La mejor contribución que los padres pueden hacer para la futura relación de sus hijos con la sociedad es enseñarles a reconocer sus límites. Puedes hacerlo siendo el ejemplo. En otras palabras, no podrás hablarles de límites si al mismo tiempo entras a su cuarto sin tocar la puerta, o si revisas su teléfono, o entras a sus redes sociales. No, los límites bien establecidos solo pueden crearse si el “no” de un niño se toma como un “no”. Si no abrazas o tocas a tus hijos en contra de su voluntad, si comprende cuando un niño no quiere besar a su abuela, etc. Entonces, cuando tus hijos crezcan jamás estarán en una situación en la que hagan un trabajo que odian (o soporten a un jefe odioso, o una pareja abusiva), etc.

  • 5. Debes estar disponible para ellos. 

Tienes que estar disponible tanto emocional como físicamente. El niño debe estar seguro de que sin importar qué sucede puede acudir a ti para ser escuchado y para recibir ayuda y, lo más importante – que siempre estarás a su lado. 

Es probable que este sea el punto más importante.

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